Te recomiendo leer… Hope in the Dark, de Rebecca Solnit.

La escritora, historiadora y activista Rebecca Solnit, quién acuñó el término en inglés “mansplaining”, escribió “Hope in the Dark” poco después del 11 de septiembre del 2001. El contexto ha cambiado, pero la base de este ensayo es hoy tan relevante como el día en que salió a la luz. Es un libro para ser leído por todo aquel y aquella que necesite (re)conectar con la esperanza de un mundo mejor.

Investigado y documentado minuciosamente, este libro no te deja indiferente. Al contrario. Te llena de un profundo sentimiento de empoderamiento, con ejemplos de personas y comunidades que en algún momento realizaron pequeñas acciones que, por si solas, no cambiaron nada, pero que en conjunto y a lo largo del tiempo movieron montañas. Acciones reales, con frecuencia desconocidas y con protagonistas anónimas.

Con una habilidad magnífica para hilar una palabra con la otra, la autora reflexiona sobre los orígenes de los cambios sociales y desafía lo que entendemos por “victoria” y “fracaso”.

Repasa momentos históricos de su propia vida en los Estados Unidos, como los movimientos civiles de los años 60, los movimientos contra la proliferación nuclear, la guerra o el apartheid, y lo hace desde una perspectiva poco común.

“El cambio rara vez es sencillo y esta es una de las premisas centrales del libro. A veces es tan complejo como la teoría del caos y tan lento como la evolución. Incluso las cosas que parecen haber sucedido repentinamente, han salido de las más profundas raíces del pasado, o de semillas muy latentes”.

Nos recuerda cómo se necesitaron cinco décadas para abolir la esclavitud. Tres cuartos de siglo para conseguir el derecho al voto de las mujeres. Cuarenta años para que la homosexualidad pasara de ser un crimen o una enfermedad mental a ser socialmente aceptado. Sobre este último ejemplo, dice Solnit:

“Este tipo de cambio llega de manera tan gradual que solo puede ser medido en términos de decisiones legales y encuestas electorales. Pero no sucedió de manera tan natural como cambia el tiempo. Fue un cambio realizado, no solo por activistas, sino también por artistas, escritores, cómicos y directores de cine que promovieron y afirmaron otras versiones de la sexualidad, otras estructuras familiares […] así como por los millones de personas normales y corrientes que cada día vivieron abiertamente como gais o lesbianas”.

Vivimos en un mundo cambiante e incierto y eso en sí mismo, dice Solnit, es razón de esperanza. Hay infinitos caminos y posibilidades de cambio en un mundo que no tiene fin, aunque con frecuencia sea mucho más fácil creer que está todo perdido, que el mundo literalmente se va a la mierda.

Las imágenes de declive global suelen tener más tracción que las imágenes que demuestran lo contrario. Nos invitan a sumergirnos en la desconexión y en el desempoderamiento individual y colectivo. Qué fácil es olvidar todo aquello que se ha conseguido y que fácil resulta caer en el cinismo colectivo.

Solnit no es naif, y articula en su libro cómo conectar con la esperanza y celebrar los pequeños y aparentemente insignificantes logros, no es excluyente con la necesidad de reconocer los evidentes grandes sufrimientos a nuestro alrededor.

Su argumento no se reduce a un “todo va bien” pero sí ofrece una alternativa al discurso del “todo va mal y vamos a peor”, a la vez que nos desafía a pensar y a romper con la visión binaria y estática de la “victoria o fracaso”.

Nos recuerda cómo muchas veces el éxito no se traduce en cosas que se han hecho, sino en precisamente lo que no se ha hecho. En la década de los noventa se cancelaron más de 500 proyectos de construcción de carreteras en el Reino Unido, uno de los mayores logros que ha obtenido el movimiento medioambiental en la historia reciente de dicho país. “Estamos haciendo historia continuamente tanto por lo que no pasa, como por lo que si pasa”.

Constantemente hay razones para celebrar y razones para seguir luchando: “el mundo se está haciendo continuamente y nunca es terminado”.

El libro me ha hecho pensar en la igualdad de género hoy día en España y Cataluña y hago un repaso mental de las muchas razones que hay para desesperarse y las tantas otras que hay para celebrar. Y me quedo con las últimas.

Puede parecer que la marcha del 8 de marzo, la difusión de un hashtag, o la publicación del testimonio de una actriz que denuncia a un director por abuso, por si solos, no cambien nada. Pero la historia nos demuestra lo contrario. Son parte de un conjunto.

Si hoy tenemos libros en las librerías reflejando lo que han conseguido mujeres en la historia, si hoy el aborto es legal, si hoy una mujer puede trabajar y divorciarse, si hoy el abuso sexual tiene nombre, es gracias a todos esos pequeños pasos que dieron cientos de mujeres (y hombres) por todo el territorio y durante mucho tiempo, motivados por la esperanza de que un mundo diferente es posible.

Hope in the Dark está publicado en castellano por Capitan Swing.

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