Antes tenía un trabajo muy glamuroso pero me preguntaba ¿qué impacto estoy dejando en el mundo?

Mariana Feged ha cambiado su trabajo en una multinacional por el desafío de emprender su propio proyecto: “L’autre sac”, una marca de bolsos con un impacto social.

Cuéntame, ¿de dónde viene la idea de “L’altre sac”?

Yo hacía mucho que quería emprender y la idea del bolso surgió hace tiempo, cuando trabajaba en una multinacional y viajaba un montón. Siempre cargaba con el ordenador y me pesaba mucho. Buscaba bolsos y lo que encontraba, o era pesadísimo y muy bonito, o liviano y horroroso.

Un día empecé a investigar materiales, un mundo completamente desconocido para mí. Primero pensé en la piel, pero lo descarté cuando vi el proceso tan horrible. Finalmente encontré el Papel Tyvek, un papel muy resistente, impermeable y responsable con el medio ambiente.

En la multinacional donde trabajaba dirigía proyectos de internet y transformación digital. Durante los últimos dos años tuve un puesto muy glamuroso, viajaba mucho buscando empresas para invertir. Pero era un trabajo muy desgastante y ¡tan irreal!  Me preguntaba, ¿qué impacto estoy dejando en el mundo? Me entró la crisis total. Mi existencia no puede ser esto, pensaba. Tengo que poder dejar algo, hacer algo de lo que me pueda sentir orgullosa.

Justo el año pasado hubo una reestructuración en mi empresa y, o me iba a vivir a Alemania, o me quedaba sin trabajo.

Y ahí decidí dar el salto. Mi madre vive en Colombia y le pedí que me ayudase a buscar talleres que se dedican a la marroquinería. Encontramos dos talleres en Bogotá con los que ahora trabajamos. En un taller trabajan mujeres con sordera y/o autismo, y en el otro trabajan mujeres que son madres solteras y cabezas de familia.

Yo hago los diseños de los bolsos con la ayuda de una diseñadora aquí en Barcelona y en Colombia los terminamos de perfilar.

¿En qué punto estáis ahora?

Arrancamos el proyecto hace seis meses. Hace cuatro empezamos a vender la colección de verano 2018 y ahora estamos lanzando la de otoño/invierno. Los bolsos vienen en una variedad de tamaños, formas y colores. Vendemos por internet y en el caso de Colombia, también por WhatsApp.

En contra de todas mis expectativas, estamos vendiendo un montón en Colombia y a la comunidad latina en Estados Unidos, mientras que nos está resultando difícil entrar en el mercado europeo.

¿Cómo ha sido tu experiencia de emprendedora hasta ahora?

Creo que nací para emprender. Soy una persona muy flexible, me encanta el dejarme sorprender, leer las señales y adaptarme. Aunque he de decir que ha sido un cambio muy grande: llevaba catorce años trabajando en la misma empresa con máxima seguridad. Pero bueno, esto es algo que quería hacer y estoy muy contenta de tener la oportunidad de cumplir este sueño. Es una aventura maravillosa.

¿Cuál es el impacto social del proyecto?

Empezamos a fabricar y yo veía cómo, obviamente, haces una diferencia dando empleo a estas mujeres, ayudándolas a sobrevivir y a que puedan sacar adelante a sus familias. Pero si realmente quieres tener impacto, tienes que llegar antes: tienes que trabajar con las niñas y adolescentes. Así es como empecé con la idea de la beca.

En el barrio donde se encuentra uno de los talleres, hay una fundación que ofrece formación académica y profesional a niños y niñas que normalmente no tendrían oportunidad de estudiar. A través de esta fundación destinamos el 7-8% de cada bolso a pagar la formación de niñas en edad adolescente, la época más peligrosa por el alto porcentaje de abandono escolar y embarazos.

En Colombia la mujer “guay” es la que está mega operada. La presentadora de las noticas no es una periodista. Es una exmodelo con el cuerpo “diez”. Es a esto a lo que pueden aspirar las niñas. La mujer inteligente, la mujer brillante… no es valorada. Al final, lo más importante es gustar al hombre.

Mi obsesión con el tema del empoderamiento de las mujeres es poder romper con ese molde impuesto en las niñas de ser menos, de no poder soñar y aspirar a más.

En un futuro también me gustaría montar un proyecto de mentorazgo. Encontrar a mujeres super potentes que puedan dedicar dos horas al mes para inspirar a estas niñas.

¿Tú has tenido una mentora o referente alguna vez?

Si, y creo mucho en la potencia de una mentora. Tener a alguien que te de la mano, que te escuche, que te empuje, es fundamental.

Y creo que estoy hipersensibilizada con la idea de empoderar y ayudar a las niñas, porque noto en mí esas inseguridades que afloran ahora que soy emprendedora. Yo crecí en un entorno muy favorable, he estudiado todo lo que he querido, he viajado, me han apoyado, he tenido cargos de mucha responsabilidad en la empresa, pero ahora estoy confrontada con mis más profundas inseguridades. Y lo asocio mucho al hecho de ser mujer. Miro a mi entorno y veo que los hombres que emprenden tienden mucho más a tener la actitud de “el mundo se equivoca, yo tengo la razón”. Nosotras somos todo lo contrario, siempre pensando “me he equivocado”. E indiscutiblemente, todo es un poco más difícil para nosotras.

¿En qué sentido?

Las dificultades de compaginar tu trabajo o proyecto con la maternidad, dirán lo que quieran, pero son una realidad. Y luego, el mundo del negocio es muy masculino. Hay redes en las que te es más difícil entrar, simplemente porque no eres tío.

Mi empresa era muy moderna y se preocupaba por estos temas, no me puedo quejar en lo más mínimo. Pero cuando viajaba mis colegas alemanes me preguntaban: “¿con quién has dejado a tus hijos?”. Te aseguro que a ningún compañero le hacían esta pregunta.

Hemos progresado un montón, estamos a años luz de la época de mi madre, pero todavía falta muchísimo por hacer. En Colombia hay una mentalidad muy machista, pero son las mujeres las que acaban haciéndolo todo. No están en casa esperando a que vuelva el marido con los bolsillos llenos de dinero. Al contrario, se levantan a las cuatro de la mañana, lo dejan todo preparado, llevan los niños al colegio, salen a trabajar… Con nulo reconocimiento. Y tienen el chip en la cabeza de que son menos y necesitan el hombre a su lado. La realidad, cuando tú la miras, es “chapeau a estas mujeres”, pero no tienen esa conciencia. Me encantaría poder contribuir a cambiar esto.

¡Gracias Mariana por compartir tu historia! Te deseamos todo lo mejor.

Para más información sobre el proyecto de Mariana: http://www.lautresac.com

Mariana-Feged-Women-of-Barcelona-Blog-foto
Mariana con uno de sus bolsos en el barrio de Gràcia, Barcelona.

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